A partir de diciembre del 2019, se introdujeron modificaciones en el Código Técnico de la Edificación, la normativa estatal que regula las condiciones de los edificios, para prevenir sobre los efectos nocivos para la salud por la acumulación del gas radón.
En nuestro estudio de arquitectura en Madrid estamos comprometidos con diseñar edificios más saludables. El entorno construido tiene una importancia fundamental en nuestro desarrollo social y en el bienestar de las personas. El conjunto de la sociedad fue consciente de ello especialmente durante el año 2020, tras haber pasado más tiempo que nunca en el interior de nuestras viviendas.
En este artículo te explicamos qué es y cómo aplicar la protección contra el radón.
¿Qué es el gas radón?
El radón es un gas noble, incoloro, inodoro, insípido que se genera en la cadena de desintegración radioactiva del radio, que a su vez procede del uranio, que está presente de forma natural en la corteza terrestre. En su proceso de desintegración, el radón produce partículas radioactivas.
La unidad de medida de la concentración de radón es Bq/m3 (bequerelio por metro cúbico).
¿Cómo afecta a la salud el radón?
El radón es una de las principales causas de cáncer de pulmón. Las estimaciones actuales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sobre la proporción de los casos de cáncer de pulmón atribuibles a este gas varían entre un 3% y un 14% según la concentración media de radón en el correspondiente país y de la prevalencia del consumo de tabaco. El riesgo de este cáncer aumenta en un 16% con cada incremento de 100 Bq/m3.
Presencia del gas radón en los edificios
El radón se diluye rápidamente en el aire cuando llega al exterior, pero cuando llega a un espacio cerrado y poco ventilado, como puede ser el interior de un edificio, tiende a acumularse convirtiéndose en un problema para la salud. El radón presente en el interior de los edificios puede proceder directamente del terreno, de los materiales de construcción, o del agua de consumo en el que previamente se haya diluido.
El terreno es la principal fuente de radón, por lo que las mayores concentraciones de radón se localizan en las plantas inferiores en contacto con el terreno. Ya que la densidad del radón es mayor que la del aire, éste se concentrará en sótanos y plantas bajas.
El Consejo de Seguridad Nuclear ha elaborado el siguiente mapa donde se indican las concentraciones de radón en España: Mapa del Potencial de Radón de España CSN, 2017

¿Cuáles son las medidas de protección contra el radón?
El Código Técnico de la Edificación fija un nivel de referencia de concentración de radón de 300 Bq/m3 a nivel nacional, en concordancia con las directivas europeas.
Para conocer el nivel de concentración en nuestra vivienda, podemos adquirir un detector o encargar un estudio a una empresa especializada. Si se trata de una vivienda de obra nueva, ésta ya deberá cumplir con las exigencias marcadas según su ubicación y el sistema constructivo empleado.
Las soluciones más habituales son:
- Realizar una cámara de aire ventilada bajo la vivienda, también llamado forjado sanitario
- Instalar una lámina antiradón en la estructura en contacto con el terreno
- Asegurar una correcta ventilación del interior

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