En los últimos años se ha incrementado el uso de la calefacción de suelo radiante hasta llegar a ser casi un requisito imprescindible en una vivienda de obra nueva. En nuestro artículo sobre los sistemas de calefacción para viviendas unifamiliares ya lo apuntamos como uno de los más populares, pero hoy vamos a entrar más en detalle en ello, analizando las ventajas y el porqué de su éxito.

Calefacción por suelo radiante: funcionamiento y ventajas

La instalación de suelo radiante, consiste en una red de tubos de polietileno reticulado, que se instalan bajo el pavimento, por donde circula agua caliente a una temperatura de entre 30ºC y 45ºC.

Se trata de un sistema de alta inercia térmica porque lo que conseguimos es calentar una masa (relleno de mortero autonivelante) que irradia calor de forma lenta, uniforme y progresiva al ambiente. El calor permanece de forma prolongada en el tiempo gracias al panel aislante sobre el que se colocan los tubos de agua.

instalacion suelo radiante

Ventajas del suelo radiante

Podemos citar estas grandes ventajas de la calefacción por suelo radiante:

  • Sistema eficiente: La temperatura de impulsión del agua es por lo menos 20º menor que el agua que circula por radiadores, por lo que la eficiencia de las calderas es mucho mayor.
  • Alta inercia térmica: No es necesario que la caldera esté funcionando para notar una temperatura agradable, ya que el calor permanece en el ambiente mucho tiempo.
  • Es un sistema invisible así que no tendremos elementos molestos o poco estéticos en las paredes de nuestra casa.
  • La distribución del calor es uniforme en todas las estancias gracias a unos termostatos interiores, notando una sensación de confort en toda la vivienda.
  • Compatible con energías renovables como la aerotermia o la geotermia.
  • Saludable: no acumula polvo como los radiadores, ni transporta alérgenos como la climatización por conductos.

 

¿Cuánto cuesta la calefacción de suelo radiante?

El precio del suelo radiante oscila entre los 45 y 60 € por metro cuadrado, por lo que en una vivienda con una superficie útil de 100 m2 la instalación costará como máximo 6.000 €. Se trata de una inversión mayor que el sistema tradicional de radiadores, que para la misma vivienda estaría entorno a los 3.000 €.

El precio dependerá de si queremos suelo radiante y refrescante también, de cuánto aislamiento podremos bajo el tubo y de cuantos circuitos y colectores tengamos según la distribución de nuestra vivienda. Por ejemplo en rehabilitación, a veces no es posible instalar los aislamientos recomendados por no incrementar el nivel del suelo existente, en cambio en una vivienda de obra nueva, lo recomendable es aislar lo máximo el suelo para que no perdamos el calor en zonas no habitables como el sótano o el terreno.

 

¿Cuándo plantear también suelo radiante refrescante?

Para hacer la instalación de suelo refrescante, tendremos que tener una caldera que permita el funcionamiento de manera inverter, tanto para verano como para invierno, como son las bombas de calor de aerotermia o geotermia. Si sólo podemos disponer de caldera de combustión de gasoil, gas, o pellets no es posible disponer de suelo refrescante.

Si lo instalamos con una bomba de calor, entonces el siguiente aspecto a tener en cuenta es la distancia entre los tubos. Para poder refrigerar es necesario que los tubos de agua estén cercanos para no tener que impulsar el agua demasiado fría, ya que podría provocar condensaciones.

Del mismo modo, tampoco es recomendable instalarlo en zonas de alta humedad, ya que se podrían producir esas condensaciones en el pavimento.

 

¿Cuánto ocupa el suelo radiante?

El suelo radiante funciona a través de un mortero de alta transmisión térmica, que llamamos capa de inercia. Este mortero será de un espesor de 5 cm, para cubrir totalmente las tuberías de agua climatizada. Este recrecido se calentará e irradiará poco a poco el calor a nuestra vivienda. Sobre este mortero se puede instalar el pavimento de terminación.

La capa inferior se corresponde con el panel aislante sobre el que se colocan los tubos de agua. Esta capa puede ser de diferentes espesores, según la altura disponible en la vivienda. Si por ejemplo estamos haciendo un suelo radiante en una rehabilitación, y no tenemos disponibilidad de subir el nivel del pavimento, tendremos que emplear un panel aislante del mínimo espesor bajo tubo, 1 cm.

Cuando se trata de viviendas de obra nueva, nosotros siempre recomendamos cuanto más aislamiento mejor, porque así estaremos dirigiendo el calor hacia arriba, para climatizar la estancia. Por eso los espesores de aislamiento más empleados son 33 mm o 40 mm bajo tubo.

De esta manera, el espesor que ocuparía el suelo radiante sumando todas las capas son mínimo 6 cm y lo recomendable son 9/10 cm.

espesor suelo radiante
espesor suelo radiante

Las imágenes superiores pertenecen a nuestro proveedor de suelo radiante: Polytherm

¿Qué pavimento colocar con suelo radiante?

Esta pregunta nos la hacen mucho nuestros clientes y en cierta medida, hay bastante controversia en el mercado. Por eso vamos a intentar aclarar, junto con el resto del artículo que tipos de pavimento funcionan mejor.

Microcemento o mortero autonivelante

Como hemos comentado, el suelo radiante funciona gracias a una capa de mortero con alta inercia que se calienta. La mejor opción a priori, sería por tanto dejar el mortero autonivelante visto en nuestra vivienda, para no tener una capa superior que ofrezca resistencia. Eso se puede conseguir empleando un mortero autonivelante muy fluido y armado con fibras, o bien, dándole una última capa de terminación con microcemento. El resultado final será un acabado continuo en toda la vivienda.

Porcelánico

El material porcelánico se considera un alto transmisor del calor, por tanto si colocamos este tipo de material, será directamente con cola de agarre sobre nuestra base de mortero. Tendremos que contar con que el espesor del suelo radiante se incrementará 1’5 o 2 cm. Podremos contar con piezas de gran formato y rectificadas para reducir la presencia de juntas.

Piedra natural

Si queremos emplear una piedra natural en nuestro pavimento, debemos escoger piedras con alta densidad, ya que por ejemplo las piedras calizas tienen muchos poros de aire que actuarán como aislantes.

Madera

La madera por su naturaleza se trata de un material aislante, por tanto tenemos que saber que a nuestro suelo radiante le costará más calentar con este material de terminación. Se considera que la pérdida de transmitancia es un 10% con respecto a otros materiales, pero es una cifra que no tiene porqué hacernos descartar este material a priori.

Lo que sí debemos tener en cuenta es que la madera suele contraerse y dilatarse debido al secado y variación de temperatura, por tanto para colocar pavimento de madera, debe hacerse siguiendo las recomendaciones del fabricante.

Si se trata de tarima de madera maciza, ésta no debe sobrepasar los 15 mm de espesor. La colocación debe ser encolada para evitar movimientos de dilatación. Lo ideal es buscar una madera con gran densidad, poco porosa y también emplear una lámina sub-base adecuada con barrera de vapor.

Por otro lado, todos los fabricantes de tarimas laminadas disponen de modelos aptos para su colocación con suelo radiante.